Cambia tus pastillas de freno tu mismo en nuestros box de alquiler por horas

Amig@s de Brico Taller, hace unos meses os dábamos una series de consejos para detectar, reconocer y actuar sobre un problema en el sistema de frenos. Como os explicamos en el anterior artículo, existen una serie de indicadores que nos harán suponer que nuestras pastillas de freno están al final de su vida útil. Tener que pisar el pedal más de la cuenta, quedarse casi sin freno, las vibraciones y los ruidos son los cuatro síntomas que indican un desgaste excesivo de los frenos. Algunas pastillas de freno llevan indicadores de desgaste. Es una buena manera de hacerse a la idea de lo lejos (o cerca) que está la hora del cambio. Si, por el contrario, tu coche es un poco más antiguo, tendrás que desmontar la rueda y comprobar tú mismo el grosor de las pastillas. Si, efectivamente, están desgastadas, es el momento de cambiarlas.

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En Brico Taller ponemos a tu disposición boxes de alquiler para que puedas reparar tu mismo las averías de tu vehículo o realizarle el mantenimiento apropiado. Por eso, queremos darte unas pequeñas y sencillas instrucciones para que veas lo sencillo que es cambiar tu mismo las pastillas de freno de tu coche, con lo que te ahorrarás bastante dinero en mano de obra de un taller.
Primero hay que asegurarse de que, efectivamente, es el momento de cambiarlas. Las pastillas de freno sirven para apretar el disco del freno y producir la fricción necesaria para que la rueda y, por ende, el vehículo se detenga. Estas pastillas están protegidas por un revestimiento y un soporte metálico que, con cada frenada, va perdiendo consistencia. Cuando están demasiado desgastadas, no ejercen la presión necesaria sobre el disco de freno y el coche pierde eficacia a la hora de frenar, una situación muy peligrosa a la hora de conducir.
Paso 1. En primer lugar, hay que elevar el coche para poder desmontar la rueda con la que vamos a trabajar. Para ello, usaremos el gato y, para facilitarnos el trabajo, es recomendable tener girada la dirección del coche hacia la rueda que vamos a manipular. Una vez hecho esto, usaremos una llave para desanclar la rueda y poder acceder a las pastillas de freno.
Paso 2. Una vez que el neumático está retirado, quedará a la vista el sistema de frenos, compuesto por el disco, la pinza y las pastillas.
Paso 3. Para abrir la pinza del freno y tener acceso a las pastillas, usaremos una llave fija o un destornillador para retirar los dos tornillos que la sujetan y poder sacarla hacia fuera. De esta forma, hemos logrado acceso a las pastillas.
Paso 4. Extraeremos las pastillas viejas y las sustituiremos por unas a estrenar, que pueden comprarse en cualquier tienda de repuesto. Una vez introducidas en su sitio, es necesario comprimir y ajustar el pistón del freno para encajarlas y, una vez hecho esto, volver a cerrar la pinza y atornillar los dos tornillos. Ya tenemos las nuevas pastillas listas para rodar.
Paso 5. Ya puedes volver a colocar el neumático en su sitio y repetir la misma operación en las tres ruedas que faltan. Aprovechando que hemos cambiado las pastillas, comprueba el nivel de líquido de freno y, antes de emprender un viaje, con el coche todavía parado, pisa unas cuantas veces el pedal de freno para que los pistones se pongan en posición correcta hasta que notes que el freno se pone duro.